No sé, pero estoy recordando
las verdades del alma
que acompañan mi vida.
Te había entregado mi norte
y ahora tengo en paro los labios
como quien esconde un crimen
ante la derrota.
No me detendré porque sé que el soñar
devolverá el recuerdo a mi piel desnuda,
y aunque añore tu nombre...
hundiré el ancla en algún puerto
y recorreré el camino esperando la noche,
siendo testigo del murmullo de palabras
sin destino
entre tú y yo,
abandonándome a lo desconocido


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