Me abunda la nostalgia,
encuentro estancadas en mi corazón
palabras con la sal de mis lágrimas,
no duerme el cansancio, hay huellas,
días grises, nombres que no se olvidan,
asedio de preguntas incontestables.
Con la lluvia clara sobre mis hombros
quiero recoger tus manos ocultas,
seguir a tu distancia
y latir juntos al otro lado de la vida.
Cuando caiga la noche, se aleje la niebla
y nos sepamos solos,
resguardaremos nuestros silencios
en la mudez del tiempo,
abierto al vuelo de nuestras almas.
Porque quiero que seas mi puerta y mi ventana
para que me inundes de tu azul
entre nubes de olas y castillos de arena
que fueron robados sueños
a mis manos vacías, abiertas a la nada.
Porque sé que al encontrarte
y encontrarme, aunque ahora lo ignores,
morirán las penumbras de nuestros ojos.
HOY, COMO CADA DÍA, LUCE EL SOL EN MI INTERIOR Y UNA SONRISA EN MI CARA


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