Cierro los ojos y son tus manos
las que recorren mis caminos,
parando en recónditos lugares
borrados en mi memoria.
Cierro los ojos y es tu boca
la que busca ávida y dulce
todos los surcos
de mi atrincherado corazón.
Cierro los ojos y son tus palabras
las que recorren mis venas,
las que me sacian,
y envuelven en cálidos recuerdos.
Cierro los ojos y sigues ahí
y lloro de felicidad
porque aún no me lo creo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario