Miraba en el horizonte de tus ojos
perdida en el anden de salida,
envuelta en no te vayas,
piel cálida y el roce de tus manos.
Pero… solo a la vida rendiré mi viaje
y ahora que el vuelo me lleva a los sueños,
he pintado en su boca
el grito de mis debilidades.
Miraba en el horizonte de tus ojos,
el eco de palabras no oídas,
arando momentos abrazados,
siguiendo caminos paralelos,
confundidos en el regreso
del momento en el que grite tu nombre.


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