El tranvía se lleve nuestras sombras
y en el anden me estés esperando.
Tal vez un día todo cese de pronto
y solo quedemos tú y yo
cogidos de la mano,
memorizando el instante.
No habrán promesas sin orillas,
ni desiertos de amarguras.
Borraremos los desengaños
para que duerma el cansancio,
y no pasará ni un segundo mas
en el que no estemos amando
la vida, juntos.


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