lunes, 26 de marzo de 2012

TROPEZANDO


          Qué complicado es no tropezar una y otra vez en la misma piedra. Lo sabemos, las advertimos e intentamos esquivarlas, pero están siempre ahí,  inmóviles, mirándonos y esperando nuestra decisión. He optado por ignorarlas, pero me tientan…Por saltarlas, por darles una patada, por intentar desintegrarlas, por pisotearlas…Pero me sonríen y ya me pierdo de nuevo.
          Cuando sientes que te has caído hay que levantarse y seguir. Aunque el corazón esté triste hay que avanzar…
          Soy una persona sincera y muy intuitiva. Siempre digo la verdad y por eso, quizás, tengo tan mala memoria. Nunca recuerdo que las verdades a medias siempre son mentiras completas y quien quiere mentir, engaña y el que quiere engañar miente. Somos fácilmente desilusionados por aquellos a quienes apreciamos, queremos o amamos. ¿No nos estaremos engañando nosotros mismos? Nunca terminamos de conocer a la otra persona .
          Pese a lo que puedas haber dado, pese a tu integridad y tu capacidad de respetar, no todos son como tú, la gente puede fallar,  puede herirte sin merecerlo. No es posible esperar nada de nadie, y aunque suene duro, es mejor asumir que si hoy ríes, mañana llorar es posible y ser herido, dañado y traicionado también. Y ello no significa que no lo vuelvas a intentar, solo que es preciso recordar que aquellos que carecen de equilibrio emocional y riqueza espiritual  pueden fallarte sin que logren evitarlo porque sus inseguridades, debilidades y valores endebles los confunden y llevan a actuar de manera indebida. Son muchos los que no están acostumbradas a ser felices, ni valoran lo que les llega y precisamente porque dudan de merecerlo lo sabotean, creen que es irreal y no lo aprecian. Y ello suele ocurrir porque desconfían en exceso y probablemente porque en el pasado fueron heridos.
          Es decepcionante el cobarde. Tienen una gran ventaja: la de encontrar siempre la excusa. No son conscientes de que mueren muchas veces antes de morir definitivamente. ¿Ignoran que la cobardía es la madre de la crueldad? No, solo amenazan o desaparecen cuando están a salvo y mientras… yo sigo tropezando en la misma piedra.
          Sé que la verdad duele pero una mentira mata lentamente, así que prefiero la soledad que es siempre fiel, es mejor compañera que la desilusión, no te miente, ni te engaña, ni te decepciona, y está siempre presente en tu vida. Porque el delito de los que nos engañan no está en el engaño, sino en que ya no nos dejan soñar que no nos engañarán nunca. ¡Y yo soy soñadora y quiero seguir soñando!
          He llegado a la conclusión de que la vida no consiste en recordar el pasado con nostalgia, ni esperar el futuro con ansiedad… ¡Sino en vivir el presente con pasión y perdonar! Seguiré subiéndome en trenes…Pero, no estoy de segura de no volver a tropezar en la misma piedra, así que…ABSTENERSE COBARDES Y MENTIROSOS DE ENTRAR EN MI VIDA. Lo que peor llevo es lo de perdonar rápidamente y aunque sé,  que es el agua que extermina los incendios del corazón, es difícil olvidar que has tenido que perdonar.
          Alguien dijo que escribir es como hacer el amor, no hay que preocuparse por el orgasmo, sólo por el proceso y… terminaremos llegando a él. Ambos son mi terapia del alma, me sanan, relajan  y me transportan a ese rico mundo imaginario que poseo y que solo muy  de vez en cuando, no me importa compartir.

          HOY,  COMO CADA DÍA,  LUCE EL SOL EN MI INTERIOR Y UNA SONRISA EN MI CARA



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